Masaje deportivo: Antes de la competición.

El ejercicio y la actividad física son esenciales para una buena salud pero,
como todo en esta vida, en exceso son perjudiciales.
El deporte profesional y la alta competición no tienen nada de bueno para la salud, sino más bien lo contrario.

Dejando de lado los efectos orgánicos y a largo plazo que tiene el agotamiento continuo del cuerpo,
el deporte genera tal variedad y recurrencia de lesiones,
alteraciones y problemas que prácticamente se han desarrollado ramas específicas
de la fisioterapia y el masaje para las lesiones deportivas.

Una de las técnicas surgidas en este marco es el masaje deportivo.

Es un tipo de masaje general que recorre toda la musculatura y que no trata lesiones ya surgidas,
sino que es preventivo y de mantenimiento.
El masaje deportivo de antes de la competición es un tratamiento manual
que se anticipa a una actividad física intensa y prepara el tejido blando para acometerla sin lesiones.
Es parecido a un calentamiento, pero trabaja más a fondo y concienzudamente.

Hay técnicas de descarga y también tonificantes; los músculos se irrigan y nutren, los tendones se flexibilizan.
Si hay pequeñas contracturas o agarrotamientos se disuelven; se despierta el metabolismo y se pone en alerta todo el sistema motor.
Es lo más adecuado antes de un partido que se prevé muy activo, una jornada dura de ciclismo o montañismo,
una carrera larga, un torneo de artes marciales o, por qué no, una jornada laboral que vaya a ser especialmente agotadora.
En resumen, para cualquier situación que vaya a suponer, incluso estando en buena forma y practicando ejercicio habitualmente,
un notable pico de actividad.

Lo idóneo es recibir este masaje unas pocas horas antes de la actividad.
Según necesidades y circunstancias puede hacerse también el día anterior o aun dos días antes,
pero es preferible que no sea ni demasiado antes ni demasiado cercano al ejercicio.

Si la actividad va a ser por la mañana, el final de la tarde anterior es el mejor momento;
y si el deporte va a ser por la tarde, ese mismo día por la mañana.

Este masaje es de una duración media, ni corto ni largo, aproximadamente una hora.
Se tocan todas las zonas: espalda, brazos, piernas y tronco, y se evita descargarlas tanto que vayan a estar faltas de tono.
El objetivo del masaje es claro: prevenir lesiones.
Evitar contracturas, tendinitis, esguinces y roturas, así como el cansancio.
Hay mayor resistencia a la fatiga durante el ejercicio y después del mismo no hay tanto abatimiento.
El cuerpo está preparado para responder mejor durante y después del esfuerzo.

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